Salmorejo
Si buscas el plato estrella del verano de la cocina andaluza, el salmorejo cumple todos los requisitos para ser uno de los candidatos más fuertes. En Caminos de Pasión hablamos con conocimiento de causa. Es fácil de preparar, aporta lo mejor de las hortalizas de huerta (nutritivo) y cuanto más frío se sirve, mejor resultado tiene en el paladar. Con estos ingredientes, resulta difícil no caer en la tentación del salmorejo, que tiene en la guarnición otro de sus puntales.

El mejor momento para tomar el Salmorejo es la época de verano, pues se sirve frío y refresca del calor. La receta del Salmorejo permite la adición de condimentos que eliminen el efecto de sopa. Podemos añadir picatostes, huevo picado, jamón, etc. En algunas zonas de Andalucía se le añade incluso Bacalao Ahumado.
Los extranjeros valoran enormemente este plato pues no suelen estar acostumbrados a sopas frías. En el norte de Europa las sopas se sirven calientes. Es una de las razones por las que al salmorejo y al gazpacho se les llama Sopa Fría. Su delicioso sabor es, sin duda, uno de los motivos que han hecho de esta crema fría una de las recetas favoritas cuando el calor aprieta más. Pero también, su alto valor nutritivo:
- Se trata de una receta con un aporte calórico bajo: 70 kcal/100 ml aproximadamente.
- Es rico en fibra vegetal (favorece la digestión), vitamina C y licopeno gracias al tomate.
- Es buena fuente de vitamina E debido al aceite de oliva.
- El ajo le confiere un carácter vasodilatador beneficioso para la circulación.
- Mantiene intactas las propiedades nutritivas de sus ingredientes al consumirse en crudo.
En resumen, el salmorejo cordobés es un plato económico, sencillo y cómodo, que ayuda a reponer líquidos, resultando muy apropiado para esta época del año.
Receta del Salmorejo
- 1 kg de tomates (preferiblemente maduros).
- 200 gramos de pan (pan duro del día anterior).
- 0,25 litros de aceite de oliva.
- Un poco de sal y vinagre.
- Un diente de ajo (opcional).
Preparación: Se pone el pan troceado en la batidora y se añade el aceite de oliva para que empape bien. Se incorporan los tomates pelados, el diente de ajo y la sal. Batimos hasta obtener la textura deseada; si se prefiere más espeso se añade más pan, y si se quiere más cremoso, más aceite.
Para la guarnición tradicional, necesitamos jamón serrano en daditos y huevo duro. También se suele acompañar con patatas fritas. ¡Este verano, pide salmorejo!
