De los mares de olivos a los frutales, pasando por campiñas y escarpadas sierras: la diversidad de paisajes de la ruta Caminos de Pasión sorprende en cada municipio. Campos de cultivo con denominación de origen de aceite y vino conviven con frutales de membrillo y cereza, y con ellos, un modo de vida que sus pueblos han forjado en torno a su entorno natural, sus colores estacionales y el agua que los atraviesa.

En Alcalá la Real destacan parajes como Los Llanos o Los Tajos y su red de atalayas, teñidos de rojo en otoño por el zumaque y en primavera por los cerezos. Baena combina el mar de olivos con espacios rocosos como la Cueva del Yeso y el embalse de Vadomojón, ideal para deportes acuáticos y pesca. Cabra suma sus huertas al Parque Natural de las Sierras Subbéticas, con formaciones como el Lapiaz de los Lanchares y la zona del Picacho, hogar de buitres leonados.

El albero de los Alcores define el paisaje de Carmona, junto a sus campos de girasoles y las vistas a la vega sevillana. Écija ofrece campos de cereales y girasoles junto al Río Genil y la Vía Verde de la Campiña. En Lucena, la Sierra de Aras y el embalse de Malpasillo regalan amplias panorámicas. Osuna reúne campiña, monte —con el Cerro de la Gomera— y humedales, como las Lagunas de La Lantejuela, todo conectado por una red de senderos homologados.

Priego de Córdoba se enmarca en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas, con lomas de olivar y el Pico de la Tiñosa como parajes destacados. Puente Genil combina la Sierra del Niño y del Castillo con el embalse de la Cordobilla. Y Utrera cierra el recorrido con un paisaje singular de marismas y arrozales, junto al Pinar de Doña y la reserva natural del Complejo Endorreico.

Un mosaico natural que puedes descubrir a través de una amplia red de espacios protegidos y senderos homologados.