Capilla de San Bartolomé, conocida popularmente como la del Jesús de Nazareno, formó parte del convento dominico de San Bartolomé, erigido a expensas de Don Bartolomé López de Marchena, que en 1542 ordenó su fundación y se destinó al cuidado y fortalecimiento del cuerpo y del espíritu. La capilla debió de construirse en el siglo XVII y sufre importantes reformas en la segunda mitad del siglo XVIII. Su portada de sencilla traza y sentido adintelado alberga un frontispicio, a base de pilastras que soportan un frontón, interrumpido en su parte central para dar paso a un cuadro de azulejería con la imagen del Nazareno. La portada da acceso a un templo pequeño de una nave rectangular cubierta por bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones, que se apoyan sobre una cornisa de dentellones. La imagen de Jesús Nazareno responde al clasicismo típico de la escuela sevillana del último tercio del s. XVI.